DE MI PARA TI

Alguien para recordar

Dicen que recordar es volver a vivir.

Me causa conflicto la forma en que el tiempo pasa tan rápido, que sin darnos cuenta ya estamos del otro lado del lago, y con eso me pone a pensar que no disfrutamos la vida, un día podemos estar aquí y al otro encerrados sin poder salir por causa de un virus y es curioso porque las mejores y peores cosas son las que no esperamos, y para ser honesta no sirve de nada esperar porque siempre hay un cambio de plan.

Si queremos arriesgarnos, hagamoslo en el momento y no cuando ya sea tarde.

No sabemos cuando será la última vez que veremos a una persona o si regresaremos a ese lugar cuando éramos felices, por eso, es importante para el ser humano reflexionar sobre lo que vivimos, porque de ello depende de cuanto podemos valorar a alguien.

Hace exactamente un año, me caí y fue una caída larga, como si hubiera estado esperando tanto a llegar al fondo y no llegaba, ahí entendí lo que sintió Alicia al caer del agujero cuando perseguía al conejo blanco, y se encuentró con lugar raro y desconocido que jamás había visto, así me sentí yo cuando perdí a mi abuela, fueron sentimientos combinados como el temor, la tristeza y calma

Temor, porque ya no la vería jamás, tristeza porque me dolía por dentro y calma porque sentí paz de que su sufrimiento ya había terminado.

Todavía me pregunto por que la vida puede ser tan injusta, por qué ese castigo de quitarte a alguien a quien amas. Muchos dirán: Porque así es la vida, pero tampoco la considero como una respuesta acertada. Es parte de ello aprender a vivir y a que algún día nos quedaremos solos, pero ¿a qué costo?

Como consejo disfruten a sus seres queridos, platiquen, quieranlos al máximo y valoren porque no sabemos cuanto tiempo tenemos.

Valoren de que tienen una familia que los quieren y que a pesar de que no lo creamos son capaces de dar la vida por uno. Les platicaré algo:

Hace dos días estuve platicando con mi mamá sobre mi abuela y me sorprendió mucho la cantidad de cosas que le gustaban y me di cuenta que aún sin estar aquí, sigo aprendiendo de ella, que le gustaba la cultura tanto como a mí, leer, escribir y que a pesar de que no le gustaban las redes sociales lo intentaba. Llegué a la conclusión de que aún después de la muerte, las personas te pueden llegar a sorprender.

De eso se trata la vida, de seguir aprendiendo de cada segundo que pasamos vivos, de que no todo se termina en un día y que siempre tendremos un pedacito de alguien para recordar.

Hace un año que no la veo y no tienen idea de cuanto pido volver a verla al menos un día más.

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A la mujer

marzo 8, 2020