TIEMPO

Aceptamos el amor que creemos merecer.

Desde pequeños aprendemos a amar a través de lo que vemos y vivimos, estamos acostumbrados a normalizar ciertas actitudes, observamos como se tratan nuestros padres y como nos tratan a nosotros, y sin darnos cuenta buscamos rastros que se nos hacen familiares que aunque no son saludables, creemos que \”están bien\”.

Aprendemos de lo que es normal y anormal conforme vamos viviendo experiencias, y muchas veces comenzamos a actuar por lo que estamos viviendo, y por eso les quiero compartir como ejemplo desde lo que he experimentado a lo largo de mi vida:

Yo no entendía por qué tenía que pedir perdón por mis actitudes, por más mínimas que fueran, desde que rompía un plato por accidente o en mi anterior relación cuando elegía mal una película para ir a verla al cine sin la idea de que tal vez a mi acompañante no le gustaría al final de verla, y tenía que pedir perdón por eso, siempre era al final de mi día tenía que pedir perdón sin ningún motivo. (Y eso que ya hablamos de lo que significa realmente pedir perdón el año pasado).

Tenía que estar rogando por que me perdonaran debido a mis actitudes, a veces por reírme, cantar, bailar o hablar demasiado, vivía rodeada de eso, de que mi vida dependiera de que no quería que las personas que estimaba se enojaran conmigo, pero cuando se me salía el ser yo, era siempre un enojo.

Normalizaba complacer a los demás, el no saber decir no quiero o mejor hagamos otra cosa, porque tenía miedo que no les gustara y terminara siempre pidiendo disculpas por ello y eso sucedía en mis relaciones en todos los ámbitos, incluso las peleas eran complicadas porque aunque no eran mi culpa, me sentía culpable, me sentía culpable por algo que tal vez yo no tenía la culpa.

Todo cambió cuando comencé a creer en las constelaciones, en la terapia y al conocer personas diferentes que me hacían ver con otros ojos y reconocer esas actitudes que no eran normales en mí, lo cual me hacían vivir con miedo todo el tiempo en cualquier lugar, como en la escuela, en casa, salidas y sobre todo en el trabajo, me acostumbré siempre a estar a la orden en todo, independientemente si me gustaría o no, prefería hacer cosas que a la otra persona le guste antes que a mi, y para mí eso era el amor, dar mucho sin recibir nada cambio, al principio estaba cómoda con eso, hasta que me di cuenta que me perdí a mi misma, que ya no sabía que era lo que me gustaba realmente, olvidé lo que era ir al cine a ver una película que me gustaba, olvidé lo que era salir a platicar a un café en un lugar que a mi me gustara y para mi eso era el amor.

Cosas tan sencillas que por las opiniones de los demás creía que estaban mal y me acostumbré a eso hasta que me di cuenta que a veces solo necesitamos que alguien nos muestre que somos dignos de un amor diferente, de algo nuevo, algo que yo sola iba averiguar si estaba bien o mal, solo era mi opinión.

A partir de ello comencé a aceptar el amor que creía merecer, que no solo se trata de regalos, invitaciones a lugares caros, gastos excesivos, sino de acciones que a veces como humanos olvidamos, lo que es escuchar, la empatía, el cariño incondicional, el apoyo moral y la aceptación por ser quien soy y no juzgar, eso valía más que cualquier cosa en el mundo, era algo que entendí que no cualquiera te lo podía dar y me gustó, me comencé a conocer a través de ello y fue algo hermoso.

Entendí que el amor también valía por mi misma y que por atención y cariño no se ruega.

Viví juzgada y criticada por muchas cosas, pero entendí que para mi no era mal declamar poesía, ser pasional con el teatro, la música, escribir, hablar de los misterios del océano, los animales, la astrología y la magia del universo, son mis gustos y pasiones, para mí no están mal, entendí que si yo no defendía lo que amo nadie más lo iba a hacer, y nadie más lo iba a amar tanto como yo, es por ello que hoy les hablo con tanta pasión y seguridad, porque me fascina y eso también es amor.

Si la relación con mis padres no funcionó, no es por mi culpa, es de ellos, quizás ese no es mi destino, yo puedo elegir algo diferente y quizás si pueda funcionar viéndolo desde otros ojos y aprendiendo a aceptar que es lo que merezco y que no, sin repetir patrones y rompiendo círculos.

Nosotros podemos construir algo muy bonito siempre y cuando lo decidamos así, la vida no se trata de repetir y aceptar lo que vemos, se trata de buscar algo diferente y descubrir que nos merecemos realmente, si permanecemos en una burbuja donde vemos lo mismo diario quizás no lo sepamos nunca.

Por fin comprendí cual era el significado real de esta frase de
Stephen Chbosky en el libro de \”Las Ventajas de Ser Invisible\” y la enseñanza que nos dio Charlie en la historia.

El consejo que yo siempre les doy a mis amigas y amigos, en realidad no sabía lo que estaba aconsejando cuando profundicé y entendí que aceptamos el amor que creemos merecer en nosotros y demostrando que somos dignos de ello.

Ahora, me gustaría saber ¿Qué merecen ustedes? y ¿Para qué somos dignos? porque el amor comienza en un mismo, creyendo en lo que realmente merecemos y partir de ahí, les prometo que nos ahorraríamos muchos problemas. Creo fielmente en que podemos hacer el cambio.

Me gustaría leerlos.

Toda la vida:

Caro.

\"\"

Sin duda uno de los libros que más me han marcado, en donde la amistad, el amor, la confianza en uno mismo y la aceptación, son la fuente fundamental para llevar una vida plena, además de que se trata de salir de nuestra zona de confort, aprender a conocernos y descubrir que siempre hay algo que contar y reír, pero más que nada siempre hay un motivo para sentirnos infinitos.

Comentarios

karolhalliwell333
enero 17, 2025 a las 7:05 pm

Fenomenal



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

De lo que aprendí este 2024

diciembre 29, 2024

Corina

enero 14, 2025