DE MI PARA TI

Dar vuelta a la página

Por más que el mundo se esté desboronando por debajo de nuestros pies, debemos de aprender a encontrar una salida pronta, pero más que nada debemos de aprender a escuchar a nuestro corazón.

Como ya saben, soy alguien que sufre ansiedad 24/7, pero eso no impide ver cual es el problema realmente, sin embargo, soy alguien que a pesar de ver el problema no sabe que hacer con el, no sabe si retenerlo, si vale la pena buscar una solución o sobrellevarlo, que para mi, en su momento fue la mejor opción.

No me gusta recordar el pasado, prefiero quedarme en el presente, mantenerme ahí y disfrutarlo, pero, entendí que de la historia podemos aprender mucho, esto quiere decir que de nuestro pasado se aprende y les juro que si lo vemos desde un punto de vista desde la historia universal nos daríamos cuenta de ello.

La vida, es aquella variante de repeticiones, en todos los sentidos, como en nuestro día a día, amistades, familia, trabajo e incluso en nuestra vida amorosa.

Y no es que todo el tiempo estemos repitiendo lo mismo, sino que, lo repetimos pero desde una perspectiva diferente, como el café en las mañanas, sigue siendo el mismo café, pero quizás hoy quise tomarlo con un poco de leche de coco, ahí la repetición; pero aunque nuestra vida se base en ello, siempre aprendemos algo diferente, siempre hay algo nuevo, es solo que muchas veces estamos tan adentro en nuestras preocupaciones que no sabemos verlo, muchas veces nos aburrimos o simplemente nos sentimos estancados.

¿Y por qué muchas veces nos sentimos estancados?

*Es la pregunta que curiosamente muy pocas veces nos hemos hecho*

Yo me sentí así: estancada en la vida, en mi decepción amorosa, en que sentía que no avanzaba. Ansiosa, preocupada, triste y todas las emociones que el ser humano quiere evitar cuando se siente mal. Así me sentía. Sentía que el mundo se me iba por encima, que no había salida, más bien, no quería ni sentir, era como estar encerrada con un candado demasiado fuerte, el cual no encontraba la llave para escaparme.

De aquí a un año, me doy cuenta que en mi exterior muchas cosas no cambiaron, siguieron igual, pero cambié interiormente, comencé a ver la vida de diferente manera, empecé a agradecer, a trabajar, a valorar y sobre todo a ser mejor persona; es ahí donde descubrí que aunque la vida sea una serie de repeticiones, podríamos disfrutar de ella, de encontrar belleza desde el interior para descubrir la belleza del exterior.

Es ahí donde aprendí a dar vuelta a la página, a que por más que me costara, el riesgo fue satisfactorio. Fue vivir experiencias que quizás en algún momento se vuelvan a repetir y eso está bien, está bien equivocarse las veces que sean necesarias, de eso se trata, pero siempre hay que aprender a darle vuelta a la página cuando sabemos que ahí no es.

Mi historia de vida se basa en tener los pies bien puestos sobre la tierra aunque sientas que el mundo se esté desboronando frente a ti, a que si no encuentras la llave del candado para poder escapar, podemos a prender a romperlo, a que si algo sale mal, siempre hay un nuevo día para volver a intentarlo.

Mis lectores saben que me gusta mucho la combinación de las palabras \”carpe diem\”, porque siento que así debe de ser, de estar dentro del presente, de vivir, aprovechar, disfrutar, amar tu proceso y lo que te apasiona, de correr tan rápido sin importar lo que va detrás de ti, pero sobre todo de aprender a soltar.

Me encanta la idea de ser, de preguntarme quién soy y creo que por más que avanzo lo estoy descubriendo.

Es ahí donde descubrí que ya le había dado vuelta a la página, creo que el libro estaba demasiado emocionante que no me di cuenta de ello.

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