DE MI PARA TI

Hoy me perdono y continúo.

Aunque todo parezca nada, vuelve a empezar.

No tienen idea de la cantidad de sucesos que me pasaron en este mes y creo que a todos, no solo a mí, pueden ser sucesos complicados, felices, llenos de amor, de aprobación, de tristeza o que te lleven a romper el corazón, pero de ello debemos aprender a perdonar y perdonarnos a nosotros mismos, a gritar de alegría porque también se vale y a seguir adelante a pesar de las adversidades.

Me gusta cuestionarme todo lo que está a mi alrededor, es divertido además de que siempre llego a la conclusión que todo sucede por una razón sea buena o mala.

Hay días que te marcan de por vida, el ser humano colecciona recuerdos y de eso vivimos, pero a veces no solo es vivir del recuerdo, sino del presente, dar la oportunidad siempre a que alguien o tu mismo pueda cambiar, a quererte, a aceptar y a que podemos ser mejores personas cada vez que podamos.

La semana pasada cometí un error muy grande el cual estoy muy arrepentida y el cual ya lo llevaba haciendo muchas veces, sin embargo pagué por ese error y aunque me va a costar superarlo, les puedo decir que estoy bien, siempre lo estoy.

Un error es la falla por una acción que no se realizó de manera correcta y es algo muy normal en el ser humano cometerlo.

Lloré, temblé y me puse muy nerviosa, pero agradezco haberlo cometido, en serio, porque fue un alto a lo que me estaba ocurriendo y gracias a ello, me di cuenta que no estaba bien y que necesitaba hablarlo con alguien y mi secreto fue revelado, ahí comprendí que los secretos no siempre serán secretos y acepté lo que veía, lo que había ocurrido y aprendí a ser humana.

Claro, no fue de la manera que yo esperaba pero, hoy me siento más tranquila, consiente y querida por mi misma, porque les prometo que ya nunca me volveré a hacer daño, que aprendí a perdonarme y a continuar, porque soy increible, me quiero y quiero estar ahí para mí en mis momentos de vulnarabilidad.

Si nosotros no cambiamos, lo de fuera no cambiará nada y hoy me acepto y sonrío por mis errores, por mis logros y porque en serio valoro mi vida, valoro tener una familia, un hermano que amo con toda mi vida, a mis amigos y a tener amor y confianza en las demás personas. Soy responsable de mis propios actos.

A pesar de que la felicidad es difícil de alcanzar, la vida se trata de decidir cada día por ti, por querer ser feliz siempre que se pueda, en poner la atención en ti, en tus virtudes y en ofrecer tu felicidad a cada persona que se te cruce.

Cuando cometas un error pregúntate siempre ¿Para qué a mí? En vez de ¿Por qué a mí? Verás que tu no estás mal, solo fue una falla técnica y no le tengamos miedo a ello solo tengamos coraje.

Un error no define quien eres, define quien serás.

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