DE MI PARA TI

2021

Nunca es demasiado tarde para decir lo que sentimos, tampoco se necesita hasta fin de año para reflexionar que hicimos mal y mucho menos esperar a que empiece uno nuevo para cambiar.

Pero si podemos agradecer y no solo en lo material o en cosas que no tienen sentido, más bien, agradezcamos por lo espiritual.

Como el tener a la familia completa y en disfrutar de los momentos en que nos reímos y muchas veces no pensamos en eso.

No se necesita de un nuevo año para proponernos propósitos que después no cumplimos ¿Y qué tipo de propósitos son?

-Hacer ejercicio

-Comer sano

-Independizarse

-Iniciar un negocio

Propósitos que después del 31 de enero olvidamos, en donde perdemos la esperanza y al final decimos: Mejor hasta el próximo año.

Este es un pequeño recuento de lo que aprendí a valorar interiormente cada día del 2020:

Se que fue un año difícil para todos pero de todo se aprende y aunque a veces seamos pesimistas y nos quedemos con la idea de que nada valió la pena, si lo vale.

Aprendí que está bien sentir dolor, a creer en mi y a valorarme, a que todo te deja una enseñanza y aunque sea duro de aceptar no todo en esta vida es para siempre, aprendí que no debemos depender de nada ni nadie sobre nuestra felicidad y sobre todo a estar dispuesta a aprender algo nuevo cada día, tú solo.

También de que debemos darle una oportunidad a todo y como no, a veces hasta una segunda oportunidad solo para reafirmar y conforme pasen los segundos, minutos, horas y días, a enamorarte de la vida una vez más.

Pero sobre todo aprendí a estar orgullosa de mí, a no darme por vencida, a demostrar que puedo, a que el tiempo va sanando las heridas, aprendi a amar y de las cuatro personas que yo quería mucho, incluso después de su partida, aprendí que están viviendo en mi corazón, en mis pensamientos, en mis recuerdos, que me cuidan y se que están orgullosos de mi y se que nunca me dejarán sola y sobre todo a agradecer siempre, por cada minuto de su tiempo que me dieron, por las risas, las conversaciones y el cariño con el que me respondían.

Llegué a la conclusión de que también es bueno sentir empatía, tristeza y dolor, a que se vale arriesgarlo todo sin pensarlo dos veces por esa persona y sobre todo, a creer en el destino y que nuestro único trabajo en esta vida es llenarnos de amor propio porque lo que ven los demás es nuestro reflejo.

Es muy fácil ser pesimista pero no todo se trata de hablar y hablar y al final no cumplir, muchas veces estamos preocupados pensando en cosas que ni siquiera nos gustan, juntándonos con personas que no nos aportan nada bueno con conversaciones que no sirven…

Y olvidamos nuestro verdadero propósito.

Por eso este año dejé mi lista de propósitos y me voy a preocupar y trabajar en lo único que me importa: YO.

Tengo grandes esperanzas para este 2021.

Los quiero.

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