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Hoy me toca decir adiós.

Siempre es más difícil que te dejen atrás que ser el que se va.

Brock Thoene.

Las despedidas suelen ser difíciles de manejar, muchos no tenemos la valentía de decir adiós, quizás porque nunca sabemos cuando será el momento o porque tenemos miedo de expresar nuestros sentimientos, pero creo que en algunos casos pueden ser necesarias y sin embargo, esta vez me toca a mí, decir adiós.

60 días de incertidumbre, lo llamaría yo.

Y déjenme decirles, se vale llorar las veces que sean necesarias, hacer berrinche, sentirse mal y esperar un mensaje, pero con la promesa de que esas lagrimas no sean eternas. No hay lección que no sirva para curarlo pero se dueño de querer poder evolucionarlo.

Siguiendo las reglas de los corazones rotos, lo mejor es que cada quien tome su camino, ya sea al norte, sur, este, oeste.

Fue más larga la espera que el tiempo que pasamos juntos, pero de ese tiempo, el compartir risas, anécdotas, cuentos, cigarro tras cigarro, fue para siempre, en tan solo minutos y segundos.

El poco romance que nos envolvió se convirtió en un asilo para ambos, tanto que comencé con la abstinencia de verte y escribirte, fueron apresurados los momentos específicos, que quizás nunca debieron de haber llegado, pero no me arrepiento, porque te conocí, me conocí y aprendí de ello.

Las dudas, las intenciones, los deseos, las palabras de afecto que tenía para ti se fueron perdiendo, porque al final me di cuenta que te dejaron de importar y eso causó un martirio de tu parte.

El dolor es ese pozo profundo que si no llegamos al final, podemos seguir cayendo cada vez más abajo, pero de nosotros depende llegar a ese final y salir de el.

Contigo se van mis palabras, mi poesía y mis escritos, puedes hacer lo que quieras con ellos, guardarlos, romperlos o tirarlos, pero de mi no está en que aquello no era real.

Te extraño, pero me quiero tanto que prefiero decirte adiós.

Hoy me permito ser vulnerable y escribirte una última vez, para sanar y porque no hay mejor manera que andar por el mundo con el corazón en la mano.

Yo no cambié al amor de mi vida, cambié mi vida por un mejor amor y es el mío.

Los amores van y vienen, se cruzan y uno nunca sabe cuando encontraremos al indicado pero puede estar en cualquier parte y lo más importante de todo esto es nunca dejar de buscar.

Adiós.

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