RESEÑAS

Antes de que se enfríe el café

\”Así era ella: Vivía a lo loco y no se arrepentía de nada. Además, le parecía que volver al pasado no tenía ningún sentido si por mucho que te esforzaras el presente no iba a cambiar.

-Antes de que se enfríe el cafe. Toshikazu Kawaguchi.

¿Alguna vez han pensado en volver al pasado?

y;

Si tuvieran la oportunidad de regresar al pasado ¿A quién visitarían?

Antes de que se enfríe el café es una novela de Toshikazu Kawaguchi que definitivamente se disfruta con un café. Esta fue la primer novela japonesa que me atreví a leer; recomendada por mi mejor amigo, no lo dudé dos veces; fue una experiencia maravillosa adentrarme al mundo de la literatura japonesa, y a través de esta historia, pareciera que solo se necesita una mesa y un café para tomar la decisión de ser feliz.

Corría la extraña leyenda urbana de que en cierta cafetería de cierta ciudad, si te sentabas en un asiento en concreto, podías viajar al tiempo que desearas durante el rato que estuvieras allí.

Pero ¡Qué lata!

Había unas reglas muy engorrosas:

La primera regla establecía que si querías viajar al pasado, únicamente podías volver a hacerlo en esa cafetería para encontrarte con alguien que ya hubiera estado allí.

La segunda regla establecía que aunque volvieras al pasado, por mucho que te esforzaras, el presente no cambiaría.

La tercera regla establecía que si en el asiento en el que se volvía del pasado ya había una persona, solo podías sentarte en él cuando esta se levantara.

La cuarta regla establecía que mientras estuvieras en el pasado, no podías levantarte ni moverte del asiento.

La quinta regla establecía que únicamente podías permanecer en el pasado el tiempo que tardaba en enfriarse un café.

Según los rumores propagados por los clientes del establecimiento donde se había originado esta leyenda urbana, el lugar en cuestión era la cafetería Funikuri Funikura.

La novela se compone de cuatro relatos maravillosos y esperanzadores que tuvieron lugar en una mesa y en una silla en especial.

La primera se trataba de una chica separada del chico con quien tenía pensado casarse; la segunda, era la historia de un hombre que ha perdido la memoria; la tercera, era la historia de una hermana que huye de casa y de otra que come mucho y; la cuarta, la historia de la embarazada que trabaja en esa cafetería.

Conociendo las reglas muchos se desalientan por querer viajar en el tiempo, pero las cuatro historias que nos comparte el autor hacen que los viajes en el tiempo valgan la pena.

La idea de viajar en el tiempo es bastante atractivo, y no dudo en que muchos de nosotros hemos querido cambiar algo de nuestro pasado o vivimos arrepentidos de algo que no pudimos decir o hacer.

Esta novela me dejó reflexionando sobre las relaciones familiares, amistades, parejas y encuentros; como seres humanos solemos ser duros con nosotros mismos, a veces nos cuesta decir un te quiero, no te vayas o vamos por un café, pero de lo que aprendí de los viajes en el tiempo fue, que a pesar de que en el presente nada cambie, siempre puedes cambiar tú.

En definitiva las cuatro historias son increíbles, la parte espiritual es fundamental en esta novela, desde la novia que quiere regresar con su novio, una carta que no se entregó en el momento oportuno, un adiós que nunca se dio y las memorias de la mujer embarazada que trabaja en la cafetería y quien nos cambia el giro de la trama; no quiero abordar mucho sobre las cuatro historias porque me gustaría que en algún momento leyeran esta novela tan digerible y motivadora, ya que es una novela corta de 270 páginas que se van como su título lo índica, antes de que se enfríe el café, en el que cada personaje tiene algo que contar, así como en el mundo real, todos tenemos una historia por contar, y eso es maravilloso, porque la vida se trata de eso, de sorprendernos, arrepentirnos, motivarnos y de empatizar, ello, sin juzgarnos.

Pero si les quiero confesar que me quedo con la incertidumbre sobre el por qué los viajes en el tiempo suceden en la cafetería Funkuri Funikura, me hubiera gustado saber un poquito más de su historia y de como surgieron, pero a pesar de ello la lectura fue satisfactoria, creo que la leí en el momento perfecto, a veces necesitamos un poquito de calma y paz, y sobre todo leer otra filosofía; fue muy agradable conocer a cada uno de los personajes, logré empatizar con las cuatro historias, a pesar de que considero que a la primera le faltó profundizar más sobre los temas del noviazgo y el miedo, sin embargo, conforme vas conociendo las demás, aprendes algo fundamental, el valor de la paciencia, el perdón y el amor de una madre a su hija.

Los invito a ser sensibles, a no dejar que la vida se nos vaya lentamente por nuestras manos, a sentir miedo, adrenalina y sobre todo amor, no tengamos miedo a decir lo que realmente sentimos en el momento, seamos honestos con nosotros mismos; esas fueron las enseñanzas que me dejan antes de que se enfríe el café.

Más que una reseña, les hago la invitación a tomar el café en la cafetería Funikuri Funkura, no se arrepentirán, aunque las reglas puedan ser repetitivas en cada historia, creo que era necesario para comprender que a veces lo importante no es modificar el pasado, lo importante es aprender de el.

Concluyo con este consejo:

Tómate el café antes de que se enfríe.

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