Diva

¡Las mujeres no debemos hablar de lo que los hombres han inventado!…

¡Allá ellos!

[…] Quisiera escribir algo muy bello, algo muy tierno, que bajara al corazón de mis lectores, de mis lectoras, sobre todo.

Algo que las lleve a comprender el dolor, la ternura, la pasión de… ¡las mujeres!

Mimí Derba.

-Ana Romero. Diva.

Diva es un homenaje a Mimí Derba, mejor conocida como la primera directora del cine mexicano y la Diva que rompió las reglas en los inicios del cine nacional, escrito por la poeta y guionista Ana Romero, quien revive la vida y obra de una mujer que sabía mucho de todas las artes menos de las culinarias: Herminia Pérez de León Avendaño, quien supo desde un principio que este mundo le quedaría corto y tendría que proponerse a crear otro mejor.

Es increíble cómo no se había hablado de Mimí Derba con anterioridad y todavía hoy, es tan poco presente en las conversaciones sobre la historia del cine, cuando siento que es una mujer de la que hay mucho por qué escribir y hablar, estamos hablando de la primera directora del cine mexicano, la primera mujer en romper los paradigmas en el cine en México, la primera mujer de México en decir las siguientes palabras: ¡Luces, cámara, acción!

Leer sobre Mimí fue una experiencia gratificante, me hizo reconsiderar que significa abrirse camino en una profesión ¿Qué sucede cuando una mujer se adelanta a su época? O ¿Por qué es importante recuperar las historias de quienes no recibieron suficiente reconocimiento? ¿Por qué la mayoría son mujeres?

Nos ha costado como mujeres romper con los estereotipos que históricamente nos han implementado y ver a alguien diferente es una amenaza para ello, hoy en día seguimos rompiendo los techos de cristal en todos los ámbitos y estamos más motivadas a construir una vida libre de estigmas.

Mimí Derba, creció en un entorno que le permitió acercarse a las artes, su madre Jacoba, escritora y amante de la zarzuela, fue una figura fundamental en su formación, la estimuló en las artes, ya que siempre fueron iguales y compartieron su amor por la lectura, la escritura, el canto y la dicha de empezar a vivir juntas.

Ante la vista del entonces llamado Teatro Colón, seguido por el esplendor de sus interiores y por la magia arrebatadora del espectáculo, Mimí Derba se enamoró perdidamente del escenario, una gran inspiración para ella fueron las italianas que cantaban en “El Trovador”, y fue con la primera puesta en escena con la que se embelesaron los ojos de Mimí, la piel, los oídos, los sentidos en pleno.

Pero ¿Qué significaba ser una diva en México en los años veinte?

Una diva era quien rompía con las reglas de aquella época a las que se consideraba una mujer que debía ajustarse, en una buena medida a ideales de feminidad relacionados con el matrimonio, la familia, la modestia y la domesticidad.

La diva era una mujer independiente que ocupaba un espacio público, una mujer con profesión, admirada por hombres y mujeres.

Ser una diva, no significaba únicamente poseer talento o alcanzar la fama. También implicaba conquistar la posibilidad de decidir qué hacer con la propia vida.

Y esa determinación parece resumirse en una declaración de una entrevista a Mimí: “Mi lema siempre ha sido la voluntad. Desde pequeña me lo he puesto siempre delante de los ojos, y cuando he querido, he logrado que se puede lograr lo que se quiere”.

Alcanzar aquello que deseamos, deja ver una convicción que acompañaría su trayectoria artística. Más que una cuestión de talento o elegancia, convertirse en diva exigía voluntad para perseguir una vocación propia, incluso cuando las convenciones sociales señalaban otros caminos para las mujeres.

Pero Mimí Derba quería aspirar a algo más, y fue en 1917 cuando junto con Enrique Rojas fundaron la primera casa productora llamada Azteca Films.

Durante su breve trayectoria, Azteca Films produjo cinco películas: En defensa propia, alma y sacrificio, la tigresa, la sombra y el automóvil gris, siendo esta última una de las producciones más recordadas del cine mexicano de aquella época. La participación de Mimí en la cinematografía le permitió dimensionar su inquieta creatividad y su voluntad de abrirse camino en un ámbito en el que las mujeres no solían ocupar.

Lamentablemente, Azteca Films no logró consolidarse; México pasaba por dificultades políticas, económicas y sociales en aquellos años, fueron tiempos difíciles, y Azteca Films se vio obligado a buscar sin éxito un socio comercial en Estados Unidos, y tras ese fracaso, terminó cerrando sus puertas.

Así también, la llegada de la pandemia de influenza en 1918 formó parte de ese escenario, aunque me pone en dudas si esas fueron las verdaderas causas que llevaron al cierre de la productora. Por lo que se relata en la obra, la frustración de Mimí ante la falta de continuidad de ese proyecto, formó la crítica de que el país era inconsistente para hacer cine, por lo que nunca volvió a retomar la iniciativa.

Más la dificultad de sostener aquel proyecto, se suma la pérdida de buena parte del patrimonio cinematográfico de los primeros años, el incendio de la Cineteca Nacional en 1982. El fuego consumió las primeras producciones nacionales y las posibilidades de conocer más a fondo ese cine colmado de paisajes nacionales y conflictos sentimentales.

¿Cuánto podríamos conocer hoy de los primeros años de nuestra cinematografía si esas imágenes hubieran sobrevivido?

A pesar de aquel desenlace, el interés de Mimí Derba por el desarrollo del cine mexicano no se limitó a la experiencia de Azteca Films. También buscó impulsar iniciativas que contribuyeran a la formación y consolidación de la industria cinematográfica. Este aspecto de su trayectoria permite observar que su inquietud no consistía únicamente en crear películas, sino también en imaginar las condiciones necesarias para que el cine pudiera desarrollarse como una actividad cultural y profesional.

Ana Romero reconstruye una época vibrante y recupera a una figura fundamental en nuestro país como lo es la primera directora del cine mexicano. Con una prosa emocionante y luminosa, que es lo que caracteriza a Ana Romero en su obra Diva, no solo le hace un homenaje al séptimo arte, recrea una época vibrante y pone en alto el nombre de Mimí Derba.

Uno de los aspectos que más me llaman la atención de la obra es la manera en que la reconstrucción histórica se encuentra con la imaginación literaria, Romero, no solo recupera los episodios de la vida de Mimí, sino que también nos invita a imaginar aquello que pudo haber ocurrido, en particular el guion de una película que nunca existió.

La propuesta que la autora nos hace de imaginar una película que nunca llegó a realizarse me hizo reflexionar sobre la delgada frontera entre lo que ocurrió y lo que pudo haber ocurrido, nos recuerda que detrás de cada proyecto inconcluso también existen oportunidades, ideas y sueños que no siempre encuentran las posibilidades de hacerse realidad.

Algo que me encantó fue que en Diva, el cine no es solamente el escenario en el que transcurre una parte de la vida de Mimí Derba, también se convierte en una forma de imaginar aquello que la realidad dejó pendiente.

Ver cine y leer sobre cine son dos actividades que me apasionan profundamente, para mí todo en esta vida tiene dimensión artística y siempre podemos encontrar el mensaje que necesitamos a través de una película, solo hay que abrir muy bien los ojos para saber apreciarlo.

Hablar de cine es hablar de magia, incertidumbre, saber apreciar la belleza incluso en aquello que parece extraño, así como también, conocer mentes que son capaces de crear a través de los sueños, la imaginación y el amor. El cine para mí es un acto prodigioso: es historia, es emoción y es conocernos a través de otros ojos.

Y aunque me vea muy poética, es mi forma de verlo, admiro a las productoras y directoras que crean cine porque una película no solo es una historia, es emoción, significado, es música, es fotografía, es talento e inspiración.

Ana Romero, me impulsó a investigar más sobre la historia de Mimí Derba y cabe recalcar que sin duda fue una mujer que transformó los paradigmas sociales y los usó a su favor, leer sobre Mimí Derba me estremeció, conocer su historia hizo que se me enchinara la piel, pues es una historia de motivación para nosotras como mujeres, ya que nos impulsa a seguir nuestros sueños, defender nuestras convicciones y nos enseña a mantenernos firmes en aquello que deseamos, independientemente del género.

Su historia me hizo pensar en todas las mujeres que han tenido que abrirse camino en espacios donde su talento no siempre ha sido reconocido y en la importancia de conocer sus trayectorias para comprender que muchas de las oportunidades actuales también son resultado de quienes se atrevieron a desafiar las expectativas de su época.

Las mujeres tenemos la capacidad de transformar la política, el derecho, la administración de empresas, la danza, la pintura, y sobre todo el cine, así como, otras profesiones como la ciencia y la física; y me duele que en pleno siglo XXI todavía no se reconozca del todo.

¿Por qué conocemos tan poco a ciertas mujeres que contribuyeron a transformar la cultura?

Es por ello que invito a mi generación y a las próximas generaciones a leer sobre mujeres que han cambiado la historia y que nos han impulsado a creer en nuestros sueños. Conocer historias como la de Mimí Derba nos recuerda que no debemos limitarnos a ocupar los espacios existentes; también podemos transformarlos y contribuir a crear otros nuevos.

¿Y cómo lo haremos?

Rompiendo los techos de cristal.

Sin miedo.

-Fracasamos, Quique.

-No lo pongas así… Tenemos…

-No. Mentiras no. Entre tu y yo todo, excepto mentiras.

-Cierto, Fracasamos, diva.

-No me vuelvas a llamar así.

-Entonces, ¿cómo?

-Mimí. La soñadora que hizo a tu lado lo mejor que se puede hacer en esta vida: cine.

Mimí Derba no fue una excepción aislada, sino parte de una historia mucho más amplia de mujeres que se atrevieron a crear, dirigir y producir cine cuando esos espacios no les ofrecían las mismas oportunidades. Desde Alice Guy-Blaché hasta Matilde Landeta, Agnès Varda,  Ava DuVernay y Kathryn Bigelow, encontramos distintas generaciones de creadoras que han demostrado que las mujeres no solo forman parte de la historia del cine: también han contribuido a escribirla y transformarla.

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1 comentario en “Diva”

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