Hamnet.

<<-Me doy cuenta- dice, con la voz aún apagada- de que me pregunto constantemente dónde está. Adónde se ha ido. Es como una rueda que gira sin cesar en mi mente. Haga lo que haga, esté donde esté, pienso: ¿Dónde está, dónde está? No puede haberse esfumado. Tiene que estar en algún sitio. Solo tengo que encontrarlo. Lo busco por todas partes, en cada calle, en cada multitud, en cada público. Eso es lo que hago cuando los observo a todos: intento encontrarlo, o una versión de él.>>

-Maggie O’Farrel, Hamnet.

En palabras de Maggie O’ Farrel, perder a alguien a quien amas es una lucha en la que el cuerpo se aferra a la vida, como la hiedra a una pared, en la que una parte de ti se despega muy lento y el dolor permanece para siempre, en la que deseas con todas tus fuerzas que esa persona se quede ahí contigo, en tu día a día, en los planes a futuro y en los momentos compartidos.

Hamnet, escrito por Maggie O’ Farrel, es un libro que nos enseña el significado de amar incondicionalmente y que el amor también va acompañado del dolor, de dar tu lugar a cambio de que esa persona viva, quedé fascinada con la explosión de sentimientos de este libro que desde mi punto de vista, están tan bien descritos; me hicieron reflexionar sobre el verdadero valor de la vida y de la familia, entendí que las mejores obras se basan desde los acontecimientos más fuertes, aquellos acontecimientos que van acompañados del dolor y la tristeza.

Quería empezar con una reflexión antes de escribirles de que se trata este libro y sobre lo que pienso de él; Hamnet, es una obra que desde mi punto de vista tiene que pasar como un libro de culto para las futuras generaciones, en la que desde el título nos llama la atención y nos hace cuestionar el nombre ¿Es Hamlet o Hamnet?

Hamnet, publicado en 2020 y bestseller internacional, es el conjunto de las vanas especulaciones de Maggie O’Farrel, inspirada en la breve vida de un niño de apellido Shakespeare, que murió en Stratford, Warwickshire, en el verano de 1596.

O’ Farrel, nos lleva a un viaje a conocer la vida de la familia Shakespeare, enfocándose únicamente en la vida familiar, el afecto, el dolor y la pérdida, además nos regala la historia ficticia a través del surgimiento de la obra más emblemática de todos los tiempos Hamnlet.

Sin embargo, en Hamnet conocemos a Agnes, una mujer muy peculiar, cercana a la naturaleza, capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones y con un don excepcional, y su esposo o el preceptor, como lo llama cuando se conocen, quien es más bien conocido como William Shakespeare, un personaje que no hace falta describir.

Agnes fue la esposa de William Shakespeare, quien en realidad se llama Anne Hathaway, esto debido a que en el testamento, su padre la llamó Agnes y la autora prefirió seguir ese ejemplo, regalándonos la esencia de ella como madre y esposa del escritor más importante de la lengua inglesa.

La historia comienza con un niño bajando por las escaleras, permitiéndonos conocer primero a los hijos de Agnes y el preceptor, Susanna, la mayor; y Hamnet y Judith, los gemelos, acercándonos así, a cada uno de ellos de una manera muy tierna, siendo Hamnet el más travieso de ellos.

Considero que es un libro que da muchos saltos en el tiempo, algo que me resultó maravilloso, porque la autora nos regala la historia sobre como Agnes y el preceptor se conocieron, en la que los dos se entregan el uno al otro y ven sus almas a través de los ojos de ambos, describiéndolo así de una forma poética y medieval, algo que me resultó increíble en la escritura de la autora, vivificando a Shakespare de una forma muy humana.

Pero a pesar de haber formado una familia, nos dan a conocer a un papá totalmente ausente, en donde Agnes tiene más protagonismo enfocándose en el cuidado de sus hijos y de impulsar a su esposo a buscar su propia felicidad, ya que desde un principio ella se había percatado de sus inquietudes y había visto algo especial en él, siendo esto parte del capítulo I, titulado:

<<Ya se ha ido, ya está muerto muerto ya, señora mía. Verde hierva a su cabeza, a su pie una piedra fría.>>

-Hamnlet, Acto IV, escena V.

La novela da un giro inesperado cuando la peste comienza a acechar a Judith, y Hamnet hace todo lo posible por querer ayudarla, dando hincapié al segundo capítulo del libro, titulado:

<<Me muero […] vive tú; […] reserva con dolor tu aliento para contar mi historia.>>

-Hamnlet, Acto V, escena III.

Es ahí donde entramos a la profundidad de la historia, siendo la muerte un personaje antagónico e importante para ella. No les quiero contar más sobre la historia, porque me gustaría que en algún momento la leyeran y conecten con esta obra, pero si les puedo decir que cada quien tiene una forma de amar completamente diferente, así como a sobrellevar el dolor y la pérdida a su manera.

Hemos aprendido de las emociones que cada una de ellas son buenas y está bien sentirse enojado, con miedo o triste; el enojo nos ayuda a demostrar nuestro carácter, el miedo nos ayuda a ser valientes y la tristeza ayuda a consolar el alma, y déjenme decirles que de esas tres emociones juntas nacen las mejores obras y una de ellas es Hamnlet, sinceramente aquello que nos preocupa no es lo que nos va a perjudicar al final.

Por un momento me sentí como Agnes, con la idea de crecer con la sensación de hacer todo mal, de sentirme fuera de lugar, muy callada o muy extraña y es la forma en que llegué a conectar con ella y con la fuerza femenina que nos demuestra a lo largo de la historia, sin duda alguna, Agnes se ha convertido en mi personaje literario favorito femenino.  

A pesar de que ya sabía quién era el preceptor o el papá de Hamnet, moría de ganas de que lo nombraran en la historia, ya que nunca es nombrado, pero el objetivo de la autora era centrarse en Agnes y elevar su protagonismo, aun sabiendo el lector quien era su esposo.

Un libro que no pude parar de leerlo y que a pesar de que me costó encontrarlo, llegó justo en el momento perfecto. En lo especial, me llevo un aprendizaje de cada uno de los personajes principales en esta obra: de Hamnet aprendí que el amor es dar tu lugar por alguien a quien amas, de Judith y Susanna a ser resilientes, de Barholomew, que hay personas a quienes les importas de verdad, de William Shakespeare que el alma se libera escribiendo y de Agnes, aprendí de su fuerza femenina y que ser mamá es lo más maravilloso que le puede suceder a una mujer en el mundo.

Les quiero compartir también lo que este libro me hizo reflexionar y es que la muerte pasa de ser un fenómeno social y compartido a algo más privado, el que se muere, se esfuma y punto, y lo que nos queda es el duelo, el cual no sabemos qué hacer con ese dolor y ocultarlo no es una opción, pero enseñar nuestro dolor con los demás puede ser incómodo para alguien que no sabe cómo se siente uno ante la pérdida, que no sabe cómo manejarlo.

Vale la pena pasar por un proceso y tener el dolor cerca, aunque muchos no lo entiendan, lo único que podemos hacer, es algo con el tiempo que tenemos, aunque el dolor no desaparezca.

De ello, aprendemos a nunca bajar la guardia y no dar por hecho las cosas, el amor de una madre es lo más puro y sensible que hay.

En verdad, Hament es un libro extraordinario, donde se nota el realismo mágico y te hace sentir parte de la historia. Definitivamente, el realismo mágico es mi género favorito y O’Farrel lo involucra de una manera tan profunda e impactante, combinado con su estilo de escritura, entre lo narrativo, lo mágico, lo poético y lo medieval.

Lo que me dejó un poco desconcertada al leer el libro, fue el cambio del presente al pasado era algo revuelto, así como también cuando la autora nos cambiaba de espacio, de Stratford a Londres cuando nos describía la vida del preceptor en ese momento, algo un poco confuso, pero una vez retomando el hilo, logré entenderle perfectamente, me gustan los libros que me ponen a pensar.

Una novela sensible para una mujer sensible como yo.

William Shakespeare es el autor con más peso en la literatura mundial, y el conocer un poco del ambiente sobre como vivía, desde la familia, su trabajo, sus pasiones e inquietudes, fue algo muy llegador y ahí es donde entra Agnes, como su compañera, su soporte, quien por amor, le abre el panorama, dejándolo ser quien es e inspirándolo para lograr sus sueños.

Finalmente, les quiero recomendar la película que lleva el mismo nombre del libro, es una maravillosa obra de arte, nominada al Óscar a mejor película este año, dirigida por la Directora Chloe Zaho, y protagonizada por Jessie Buckley, ganadora del Óscar a mejor actriz por la misma, haciendo un gran trabajo en retratar sobre el maravilloso caos de ser una madre.

Frases con las que me quedo de este libro:

<<Cuando mira a alguien le ve hasta el fondo del alma. No hay ni una gota de hostilidad en ella. Se toma a las personas por lo que son, no por lo que deberían ser.>>

<<Nos pasan desapercibidos el sufrimiento y la angustia de una persona si esa persona guarda silencio, si se lo guarda todo para sí, como una botella con un tapón muy ajustado; la presión aumenta en el interior hasta que… ¿Qué?>>

<<Tú, le dijeron las manos, te he elegido a ti. Y ahora esto… este arrebato. No se parece a nada que haya vivido antes. Le recuerda a una mano al ponerse un guante, a un cordero que se desliza, mojado, de las entrañas de una oveja, a un hacha al rajar un tronco, a una llave que gira en una cerradura engrasada. ¿Cómo es posible, se pregunta, mirando al preceptor a la cara, que una cosa encaje tan bien, con tanta precisión, con esta sensación de acierto?>>

No pude pedir más, Hamnet es la obra que me llevó a William Shakespeare.

Recuérdame.

2 comentarios en “Hamnet.”

  1. Una mujer sensible ama distinto.
    Se queda pensando en palabras, en silencios, en miradas.
    Carga recuerdos en canciones, llora con escenas pequeñas y siente demasiado incluso cuando intenta no hacerlo.

    Porque las mujeres sensibles no necesitan que las rescaten; necesitan lugares, personas e historias donde puedan descansar el corazón sin tener que endurecerlo para sobrevivir

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